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Tirabuzones, kilómetros y copas

Tirabuzones, kilómetros y copas El viernes ha sido un día largo. No me levanté con demasiado humor, supongo que por el stress acumulado de la semana y el calor... Pero el día fue mejorando. Al mediodía fui a la piscina y claro, con el sol en lo alto estaba vacía. Ni siquiera la socorrista estaba por allí, así que me dediqué a hacer tirabuzones de un lado a otro como si fuese Gemma Mengual o Paola Tirados. Me relajé bastante y, como ya tenía decidido, me tomé la tarde libre y me fui a la playa.
En la playa (una calita nudista escondida del mundo a la que voy) me di el primer baño del verano. Que placer! Estaba de tan buen humor que hasta eché alguien a mi lado para compartirlo... Después me pringué de crema y a tomar el sol un ratillo...
Al llegar a casa hablé con un amigo que me invitó a pasar la noche en la ciudad del Xacobeo. Me duché, me afeité y preparé la mochila y justo cuando iba a salir entra mi vecino. bla bla bla y llegué a Santiago pasada la medianoche. Yo pensaba que pese a ser año santo, en junio no se notaría tanto y un viernes pre-exámenes no habría mucha gente. Tonto de mí. Con la noche tan buena, la ciudad entera estaba por la noche por la zona vieja, que estaba sembrada de mesas de bar, lo que provocaba un ruido bastante molesto en las zonas más abarrotadas.
Después de dejar el coche casi en León, y de recorrer las calles buscando una mesa (yo quería tomarme un café antes de mis copas, para espabilarme del viaje nocturno), encontramos una. No nos sirvió de mucho porque para 30 mesas sólo había un camarero y no nos atendía. Cuando desistíamos, una chica, otra camarera que no habíamos visto, bastante guapa, viene a recogernos los vasos de los anteriores.
- Ahh, que bien. Estábamos a punto de irnos.
* Pues vais a tener que esperar a que atienda el chico, yo sólo recojo (acento argentino)
- Es que llevamos media hora aquí y nada
* Ya...
- Pues nos vamos, le digo. No puede ser que haya treinta mesas y un camarero para atenderlas a todas.
* Sí, pero no es culpa mía
- Ya lo sé. No sé para que ponen tantas mesas cuando no las pueden atender. Es malo para el dueño, para vosotros, y para nosotros.
* Eso es lo que digo yo! Que bien que alguien me entienda!, me sonríe. Pues entra ahí y díselo. Porque yo estoy harto de decirlo...
Pensaba que con este guiño me había ganado su confianza y nos iba a atender, pero no.
- Teneis que esperar a que venga el chico, yo solo recojo. Sino ya sabeis lo que hacer...
* Sí, nos vamos. Buenas noches.
- Hasta luego. Pasadlo bien

A todo esto, no estábamos en un cutre bar que aprovecha el verano y pone una macro terraza. De eso nada, estábamos en el café Literarios (o de la parra, como le llaman) en plena plaza de la Quintana. En este enlace podeis verla con un giro de 360 grados, y la verdad es que es preciosa. Veis las mesas en la terraza? Pues ayer había muchas más, y un montón de gente por las escaleras. http://www.lavozdegalicia.es/galicia360/pelicula.jsp?foto=7

Al final claro, no me tomé el café, y pasamos directamente a las copas. Hacía muucho tiempo que no salía de copas en Santiago y fue un verdadero descubrimiento. Y es que tomarse una copa en esas callejuelas no tiene parangón.
Nos acostamos tarde y aunque tenía pensado ir a la playa del Castro de Baroña a pasar el día, para aprovechar el viaje, al final volvía a Vigo. Tuvimos que semi-madrugar porque mi amigo se marchaba (a las once y media) y estaba tan cansado que decidí hacer el viaje de vuelta, dormir e ir a la tarde a la playa de siempre...
No he ido a la playa, porque aquí está nublado, pero me he echado una siesta estupenda de tres horas, y ya estoy preparado para salir un rato hoy, eso sí, más calmado.

Si me veis habladme, tocadme, besadme, abrazadme.
Kwa.
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