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kwa

El amigo perfecto

Soy el amigo perfecto.
La frase de mamá no llegó en el mejor momento. Yo empezaba a tener mi crisis de "amigo perfecto" y su comentario consiguió que todo se precipitase. Esta crisis no es nueva. Al igual que las crisis con mamá, van viniendo poco a poco, como un vaso que se va llenando gota a gota y que al final desborda.
Siempre digo que no quiero tener más amigos. Primero porque estoy relativamente contento con los que tengo, y segundo porque no tengo tiempo para tener más. Mis amigos me exigen mucho y yo procuro atenderles siempre.

Hay gente que nace con cara de "Bésame, idiota". Otros nacen con cara de "Vete a la mierda". Y yo nací con cara de "Cuéntame". Y todos lo hacen. Me cuentan sus vidas, sus problemas. Me llaman sin pensarlo en cuanto se agobian un poco, me piden que los acompañe cuando se sienten solos. Me piden favores, me piden consejo. Normalmente lo hago de buena gana, pero llega un momento en el que me canso de escuchar, me pongo inquieto, no lo soporto.
Y cuando no puedo más, necesito imperiosamente estar solo, pero el teléfono sigue sonando, que si un café, que si al cine, que si ven por casa, que si sal con nosotros que si... A unos les doy largas y a otros, los de más confianza, les digo que necesito tiempo para mí. Tengo una amiga que lo comprende perfectamente (ella es de las que más depende de mí) y cuando le digo algo así me deja libre, me recomienda algo, que vaya a la playa, que pasee, que me pase el fin de semana leyendo el fotogramas... Necesita que yo esté bien, para seguir siendo su amigo perfecto.

Ahora, en mi crisis, pienso en la frase de mamá y sí que es verdad. En la historia de mi vida, los amigos o me han fallado, o simplemente han desaparecido sin más. En el círculo polar también piensan así, y hay que aceptarlo. La familia no te falla. Sin embargo yo no soy capaz. No va conmigo ir a tomar café a casa de mi cuñada mientras hojea una revista de decoración y le grita al niño. Me cuesta permanecer en la sobremesa los domingos rodeado de todos, que hablan de esto, de lo otro... cosas que en general no me interesan. Eso no significa que no los aprecie. Por eso seguiré teniendo a mis amigos, los de ahora, los que vendrán. Y seguiré siendo el amigo perfecto.

Hoy he ido a ver a mi ahijado (primero de primaria) actuar en su fiesta de fin de curso. Bailaban "Mueve tu ombligo". Llegué pronto y vino corriendo a sentarse en mis rodillas, a cogerme las manos y aplaudir mientras gritaba algo así como "Qué empiece ya!!...que el público se va". Le di un accesorio de un "Action Man" que tenía, lo miró, apretó dos botones y me lo devolvió diciendo "Toma, no va con mi estilo". Le hubiese gustado bastante más mi calculadora científica, o el libro de instrucciones del Windows XP, dos de sus pasiones.
Besos calientes con destino el círculo polar, esta vez.
Kwa.
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1 comentario

L. -

Coincidencia parcial con tu post. Por eso, siempre, lo primero es amarse a uno mismo. Tienes toda la razón en tu "riña" por mi informalidad. Asuntos mayores lo han impedido, pero hay ya nueva entrega.
Saludos y ánimo.
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